martes, 1 de noviembre de 2011

Os pueden confundir con los hipócritas - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 134-135-136


En Sueño Profético contaban un Hecho de la Vida de Dios Hombre.

Dijo uno:

Estando un día esperando al Maestro, yo y tres Discípulos más, tenían estas palabras. Dijo uno de los tres:

–Gran trabajo cuesta el tener que decir: “eso no está bien hecho”. En el sitio que lo comprenden, ¡qué satisfacción te llevas! Pero donde se ponen en contra, ¡te entra una pena...!

Dijo el otro, de los dos que callados estaban:

–Y a veces te entra ira, y ya ofendes al Maestro, porque ésa no es su Enseñanza.

Ya entró el silencio cuando vieron al Maestro con cuatro más, y al llegar, Él siguió hablando como continuación a las palabras que tenían:

–No olvidéis, que Enseñanza es enseñar al que no sabe. Donde digáis mi Doctrina, no tenéis que mirar quién la oye, ni albergar las palabras que los espíritus del mal escupen para robaros la Paz que mi Padre tanto me encarga que Yo deje en la Tierra. Si mi Padre no se hace Hombre, hoy no estoy delante del hombre. Lo que no sea del agrado de mi Padre, decidlo. Y si fueran rebeldes a la Gloria que ofrecéis, seguid vuestra Enseñanza, y que se conozcan los que de Mí aprendan. Yo he venido a salvar al pecador con mi Enseñanza; al que la desprecie, ya es mi Padre el que Allí en su Reino le responde, que luego será a Mí al que me oiga.

Y ya, mirando a todos, dijo:

–A los que os vean ira, os pueden confundir con los hipócritas, por no ser ésa mi Enseñanza.

Desperté, oí:

Un Perdón pidieron todos, aunque palabras no se oyeron.

Cuando el Discípulo dijo lo de la ira, todos lo vieron bien.

Y en ellos se despertó como una justicia justa.

Ellos lo hacían por Amor, pero no lo comprendería el que los viera con ira.

Discípulo de Dios: el que enseñaba de Él, tenía que conocerse por enseñar y aprender.


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