viernes, 17 de agosto de 2012

Amor Divino y amor material

En Sueño Profético hablaban del Amor Divino y del amor material. Decían:

El que ama lo material sin amar a Dios, es amor que no vale, es amor que para Dios no cuenta, es amor sin fruto, deseo, egoísmo, amor que tú esperas una renta o amor de distracción; amor que a veces se exhibe poniendo en contra de Dios, porque tú puedes exhibir aquello grande para ti estando en contra de Aquí.

Dijo uno:

Dios da tanta Libertad, que te da la joya, deja que la rompas y no te obliga a que la quieras.

Decía una de una aldea –que ésta era conocida por los refranes–, que el “Amor” no se debía de utilizar nada más que para lo Divino; que la palabra “Amor” era sagrada; que el que a Dios amara, éste sí amaba a todo lo que después viniera; que el hombre usaba esta palabra como el “sí” y el “no”, palabras utilizadas para hacer bien y mal. La palabra “Amor” es palabra Eterna. Amor: carrera que Aquí empieza, que Aquí te dan el título y ahí ejerces; carrera que más te sirve donde empezaste tus primeras letras. Amor: palabra que el que a Dios ama, adora la palabra amando a la materia, cuidando que quede este Amor para enseñanza ahí y adoración a esta Gloria.

Desperté, oí:

Más se preocupa el hombre del amor material –que se acaba–, que del Amor que tú empiezas y no tiene final.

El que ama la materia,
puede decir no amo “na”.

Es caramelo que chupas,
que en boca no queda “na”.

Ruido que oyen oídos,
sin poder justificar.

Pasos que andan tus pies,
que no han servido “pa” “na”.

Agua que echaste en tierra,
sin poder vaso llenar.

Todos éstos son ejemplos
que tú puedes comprobar,
y verás que amor tuviste,
y amor que no quedó en “na”.

Ahora compara este Amor
que tiene la Eternidad,
y verás que nunca muere,
porque Dios se dejó amar.

Utiliza la palabra “amando”,
diciendo “Amor”,
pero piensa en esta Gloria,
que de Aquí sale el Amor.

Si quieres seguir amando
a lo que Dios te enseñó,
no puedes amar a nadie
si antes no amas a Dios.


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Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 36-37-38