miércoles, 29 de agosto de 2012

Me gustaba oír decir: “Teresa es desobediente”

En Sueño Profético hablaban de la fuerza del Amor de Dios.

Dijo Teresa de Ávila:

Mucho se habló de este Amor
y se habla,
pero pocos lo sintieron
y lo sienten.
Sentirlo es derramarlo,
derramarlo donde muchos
se llenen de este Amor;
hacer que muchos lo sientan;
darle preferencia a este Amor;
dejar las cosas de la Tierra
por preferir las de Dios;
decir con gesto de paro:
“No hay cosa mayor,
que sentir Amor de Gloria
y hacer servicios a Dios;
dejar lo que más quisiste,
porque antes está tu Dios;
que Dios querrá lo que quieres,
por querer tú antes a Dios.
Esto es sentir el fuego
de las llamas de este Dios”.

¡Qué lástima que la pluma,
del que sea un buen escritor,
no gastara toda la tinta
tan sólo hablando de Dios!

A esto llama perder tiempo
todo el que no ama a Dios.
Yo diría en vez de esto:
¡Tú no has sentido Amor,
tú hablas de Dios muerto,
y por fin das la función!

¡Ay Señor, que bien conozco
al que no Te tiene Amor!

¡Qué mal trato me tuvieron
porque pregoné tu Voz!

Me quisieron aplicar
la ley de desobediencia,
pero yo cumplía la Ley
que el Hijo al Padre respeta.

Aquí pongo las Palabras
que el Hijo cumplió en la Tierra:

“Yo vengo a cumplir lo que mi Padre Me ha mandado. Y el que oiga mis Palabras y las practique, se viene a mi Reino”. 

Si Dios cumplió lo del Padre,
que todo era el mismo Dios,
¡cómo yo iba a faltar
a no pregonar su Voz!

Desperté, oí:

Me gustaba oír decir:
“Teresa es desobediente”.

No hay quien sienta Amor de Aquí,
y por el hombre lo calle.

No hay quien vea a Dios decir,
y diga: “no veo a nadie”.

No hay quien quede en el convento,
sin salirse a la calle,
hablando lo que habla Dios,
que te dice Él que hables.

Si el hombre tuviera Amor,
no te decía que calles.

TERESA DE ÁVILA

***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 195-196-197