lunes, 15 de diciembre de 2014

Ana cuídate

En Sueño Profético decían estas palabras:

Si el que está al lado de este Elegido pensara los sufrimientos que le llegan al Elegido más vería que Esto de la Tierra no es. En la Tierra buscan alegrías con dinero y con trabajo, y las alegrías del Cielo son con Mando de Dios. Que algunos intentan quitarlas y poner sufrimientos, que esto no está oculto por el daño tan grande que han hecho y siguen haciendo.

Si aquí dijeran: “Yo ya siento este Mando, que no es para negarlo, que es para aceptarlo”, formarían un grande escándalo por sitios cercanos y lejanos sin poder poner silencio.

En el Camino del Cielo para llegar a la Gloria tienes que decir:

     - Señor, dame Luz que yo quiero hacer lo que Tú le mandes al Elegido para no perder la Gloria.

Estas palabras eran repetidas saliendo del sufrir que este Elegido tenía. Que este sufrir le llega cuando las palabras que dice no las aceptan, y no puede obligar porque Dios no obliga, Dios permite. Como Dios Padre a Él la muerte le permitió y después vieron su Resurrección. Pues piensa que esto es Mando de Dios Hijo.

Desperté, oí:

Oculta los sufrimientos y que las alegrías, cada día, sean más publicadas nombrando a Dios Hijo, a Dios Padre y también a la Madre Virgen del Hijo de Dios.

Estando escribiendo las palabras que Dios decía me dolía un poco el brazo, y dijo una voz: “No escribas todo lo que oyes, que estas palabras cuando estés en el cuerpo Dios te las pone en el pensamiento”.

Los que están aquí unidos ya te darán alegrías.

Todos los que están juntos en larga distancia están pensando para traer lo que no se esperaba.

La carne que Dios me unió estaba en su despacho como cuando copiaba los Mensajes. Tenía una voz triste y dijo:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo VII