lunes, 29 de diciembre de 2014

Dios sabía el que Lo amaría

En Sueño Profético hablaban del Amor de Dios, de su sencillez, de su naturalidad, de su Enseñanza al hombre, de su Perdón, de su Gloria, de su Permitir. Contaban hechos de su Vida Pública, de su trato al hombre, del responder del hombre a Dios; del recibimiento que Le hicieron en algunos sitios, en contra de Él, a sus Discípulos; de la tristeza cuando tenían que decir: “cuando estaba el Maestro se hizo tal cosa, o se fue a tal sitio”. Recordaban Enseñanzas que a veces no comprendían hasta que el Maestro les ponía ejemplos; les hablaba con Parábolas; les anticipaba que el que ellos lo tenían por peor, ya llegaría a comprenderlo, y entonces ya amaría al Padre que tiene el Mando en el Cielo. “Aunque en Mí ya estáis viendo a mi Padre y su Mando está primero, la Visión está después de los hechos”.

Dijo otro:

Todo esto se ha oído hoy de Palabras en el Cielo.

Desperté, oí:

Dios sabía el que Lo amaría, aunque no podían los Discípulos comprenderlo.

Lo mismo que cuando iban diciéndole: “Maestro, nos pararon y por Ti nos preguntaron”.

Él ya sabía las preguntas, si el fin era amarlo o ir a los fariseos enterándolos de hechos que no los sabía nada más que el Padre en el Cielo.

Y en la Tierra, Él, que era el mismo, aunque Le decían Maestro.

Este arrobo, para escribirlo, llenaría muchos cuadernos.

Pero como es Enseñanza, es a espíritu y silencio.

Luego el espíritu manda a inteligencia, y ya se ve gran misterio.

Si te entregas a este Dios, Él ya te aclara el misterio.

Lo que no hace es de Dios para que tú quieras quererlo.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Preámbulo