domingo, 7 de diciembre de 2014

No abandones la fragua

En Sueño Profético decían:

El seguir a Dios será fácil para el que Lo ame, pero difícil le será enseñar a que otro lo siga por el camino que él va.

Por eso los que Dios elige para enseñar, al que aprender quiera, les da Dios saber que domina al saber de la Tierra. Les da fragua y martillo invisible para el hombre, que delante tiene la fragua y por mucho que golpea no puede oír los golpes que va moldeando el hierro, que a veces siendo la misma pletina hace el pliegue con la mitad de golpes y la mitad de tintineo. Esto depende no de los golpes, depende de Dios del Cielo.

Tú no abandones la fragua, que Dios te manda los hierros y Él verá los martillazos justos para cada hierro. Pero quien tiene esta fragua siempre con su mismo esfuerzo, siempre queriendo que Dios le mande doblar los hierros (que los dobla el Amor que hace fuego y tintineo), éstos son los que a Dios sirven en la Tierra y en el Cielo.

Desperté, oí:

Dios para elegirte, para que enseñes de este Reino, tienes que dar martillazos sin coraje y con contento.

Y tienes que no pensar en la dureza del hierro.

Dios te hace la Enseñanza con fragua o espuma.

Que, a veces, la espuma es hierro y el hierro lo hace espuma.

El hombre se pone venda con su gran sabiduría y ve que el hierro es hierro y que la pompa es espuma.

Éstos no son Elegidos, porque de Dios desconfían.

Y nunca echarían red cuando pesca no vieran.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V