domingo, 28 de diciembre de 2014

Deberían comer tierra

En Sueño Profético hablaban de Teología, de la buena Literatura. Hablaban hombres que sus escritos aún se tienen en candelero, por ser hombres que destacaron en Teología y Literatura. Dialogaban muchos y su diálogo era de estos Libros. Se oía mucho:

Nunca la creyeron, ni la creerían si no fuera por la impresión de estos Libros. Su contenido ha hecho, por ser Dios, que el hombre escriba: “Sí, esto es cierto, es de Dios”.

Dijo uno:

¡Cuántos pudieron taparse y mayoría no mojarse de este horrible temporal, que todo lo forma el hombre!

¡Cuántos dirán: “¡Ay Dios mío!, que todo era verdad y yo no quise saberlo”!

Otros, el oído y la vergüenza querrán usarlos, pero ya es papel mojado que ruido no resalta.

Decían las ciencias ya sin cuerpo, porque todo era Mando: “¿Quién tiene tanto escrito y por Dios mismo dictado?

A una voz se oía: “Nadie tiene libros publicados con esta abundancia, siendo de Aquí tan sólo el Dictado. No lo hay ni en una región ni en una nación, por ser hoy único en el mundo y único como los Libros están presentados”.

Desperté, oí:

Son únicos,
por su empiezo y su final.

Que si silencio te da el empiezo,
silencio te da el final.

¡Qué cierto que sufrirá,
cuando el Libro esté en sus manos,
el que no quiso amistad!

Y se cambiará de calle,
por la cara no encontrar
del que Dios manda que hable.

Tienen que creer por fuerza,
aunque ahí a Dios no amen,
que esta Escritura es de Aquí.

Esto ya quitará fuerza,
y le quitarán sufrir.

¡Hombres que en vez de pisarla,
deberían comer tierra!


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - C1