viernes, 12 de diciembre de 2014

Paz y guerra

En Sueño Profético decían:

Si la Paz vives sin Dios, quítale el nombre de Paz y ponle el nombre de guerra. Porque la palabra Paz es Amor a Dios y Obediencia.

Que el Amor obliga a la Obediencia, y ésta ya pone Paz.

Dijo uno:

Dios Hombre formó más guerra que Paz, por haber más que no Lo amaban.

Donde hablaba el que Lo amaba, formaba la guerra.

Si el que Lo oye ama, le crece la Paz y el deseo le entra de saber más y amar más.

Es enano y gigante, si te pones a pensar, querer comparar iguales.

Pues más tiene que pensar que Dios Hombre formara guerra. Todo por quererles dar a los hombres entrada en su Gloria; por quererlos enseñar a que se amen como Él ama, para no darles vida a las guerras; para que el hombre no muera por el hambre y la miseria; que si la muerte le llega, sea por vejez o Llamada cuando tuvo carne enferma y en la Tierra no curaban, porque se cumplió su tiempo.

A todo esto baja Dios a la Tierra, a que el hombre viva esa vida como grano que siembras, que cuando salga la espiga, ya se acabó la cosecha; a que huya del pecado y que la tentación la venza; a que perdones para que seas perdonado.

A esto bajó Dios a la Tierra, no a que Lo clavaran, como hay quien esto enseña.

Desperté, oí:

Paz sin Dios:
Aquí no esperes Gloria.

Dios, Hombre y Amor,
es Camino de la Gloria.

¡Qué cierto
que la falta de Amor a Dios
te hace pensar que Dios bajó
a que el hombre Lo clavara!

Ahora piensa: si es Dios
grande en Poder y Amor,
más grande es en Amor;
baja más a dar su Amor,
que su Cuerpo
para que sea clavado.

El dar su Cuerpo
podría evitarlo.

El Amor al hombre
lo lleva al Calvario.

¡Enseña que bajó a amar
y a enseñar a cómo amarse!


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C5