martes, 30 de diciembre de 2014

Llama a Dios, pero no cuentes las veces

En Sueño Profético decían:

Llama a Dios sabiendo que Él te oye, aunque tú en ese momento no oigas contestación.

Llama a Dios, pero no cuentes las veces, porque ya la llamada pierde si llamaste con Amor. Llama a Dios, pero piensa:

¿Me porté yo bien en la Tierra, despreciando el pecado, dando comida al hambriento y levantando al caído?

¿Enseño a mirar al Cielo para pedir o dar gracias?

¿Tengo Fe siempre conmigo?

¿No valoro el perdón cuando perdón me han pedido?

¿Creo firmemente que Dios cumple lo que dijo cuando vivió de Hombre: “Vendrá mi Espíritu y hablará en otro hombre”?

Porque lo que habla es el espíritu, no el cuerpo. Puedes ver cuerpo sano y repentina muerte, y ya no hablar el cuerpo, y en otro sitio hablar ese espíritu, si Dios lo manda. Pues si crees todo esto, di: “la Fe siempre me acompaña”.

Desperté, oí:

Fe en Dios: llamada firme
que Él te oye.

Si tienes Fe,
tú crees que vive.

Y ya buscarás al que Él elige.

Y tendrás
lo que Dios manda para enseñar.

No son ni el estudio ni la carrera
los que te hacen que entiendas.

Puede que estudios
te obliguen a que desmientas,
que Dios habló,
pero que hoy no habla en la Tierra.

Dios retira el comprender,
para el que a Él se Le niega.

Y le da Sabiduría
al que ves labrando la tierra.

Hay hombres de éstos, en el campo,
que te dan cada respuesta,
que desprecias tu cultura
y de alumno a ellos te entregas.

Llama a Dios y pídele,
y cree lo que de Él venga.

Que ya trae un Don Divino,
que no dudas su Existencia.

El hombre duda que hay Dios,
y el que cree Le pide cuentas.

¡Son tan pocos los que aman,
que estas frases no las entierran!

¡Con lo grande que sería
que ya nadie las dijera!


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C9