jueves, 4 de diciembre de 2014

Libro blanco

En Sueño Profético decían:

El hombre tendría que tener un libro blanco, y día por día ir apuntando alabanzas a Dios y ofensas a Dios. Al terminar el libro, ya sabría el hombre cuál sería su sitio, llegando a este sitio contento, puesto que había sido elegido por él. Este libro sería su entrega cuando fuera entregada la materia. Y así es, pero sin tú hacer el apunte. Apunte que tú no haces, para parecer que tú amas a Dios. Yo escribía a diario, y no un sólo libro llené, pero siempre que escribía, era para reverenciar a Él. Ofensas, yo no podía escribir en papel, porque antes de pensarlas, pensamientos que no eran de Él, inclinaba la rodillas y me postraba a sus Pies. Y allí ya no tenía prisa, para retirarme de Él, hasta que quedaba en éxtasis y sólo veía a Él. Y ya, tenía yo para escribir folios y folios de papel. Ya no sólo escribía lo que veía, sino lo que sentía de Él, y Le pedía Palabras que yo pudiera escribir y la gente entender.

Desperté, oí:

Si la gente no me entendía,
era porque no quería.

Yo bien claro que les hablaba,
no sólo dentro del convento,
iba a campo atraviesa,
y pasaba por sitio desiertos.

¡Si a mí me veían hablarle
al rico y al pordiosero,
lo mismo joven que anciano,
monje o rey con su séquito!

Aquí no era hablar mal de mí,
aquí era a Dios desprecio.

Desprecio al Dios de todos,
desprecio al Dios del Cielo.

Desprecio del que no ama,
y vive, vive sin verlo,
que yo diría no vivo,
que yo diría estoy muerto.

Porque yo, al que no ama,
ya lo cuento con los muertos.

El espíritu no muere
cuando en la Gloria quiere entrar.

Pero si Gloria no quiere,
para esta Gloria, muerto está.

El que ama, nunca muere
para esta Eternidad.

Dios siempre te tiene vivo,
aunque te quieran matar.

¡Ay Dios, que siempre pequé,
por haber querido más!

Y me sentía celosa
de alguien que diera más.

Que yo te daba mi Amor,
mi vida y mi Libertad.

Pero sentía los celos
de que alguien te diera más.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5