jueves, 2 de septiembre de 2010

A Dios Le pedí ayuda - Libro 34 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo V - Pag. 81-82-83


En Sueño Profético decían:

Con la ayuda de Dios puedes achicar sufrimientos. Con la ayuda de Dios retiras los malos pensamientos que en el sufrimiento llegaron.

Dijo uno:

Yo, antes de nada, Le pedía a Dios que me ayudara, y había veces, que antes de terminar la palabra, su Ayuda se presentaba. En lo que más lo notaba, era en la fuerza de mi Espíritu para poder con el sufrir que había en mi casa.

Tenía dos hijos con madre y yo, que era su padre, pero no podían tener el cuido y la alegría que otros hijos tenían. Ella estaba paralítica y yo tenía que estar siempre fuera de la casa para ganar el jornal. Trabajaba en una fragua, y para ganar más, los trabajos colocaba y así echaba más horas. Quería estar en mi casa y el sufrimiento me hundía, y a Dios llamaba y la Ayuda de Dios sentía. Y ya todo cambiaba color y altura, y cuando entraba en mi casa, contagiaba alegría. Ella mandaba a los chiquillos que me esperaran en la puerta, con cara desafiando sonrisas. Uno tenía ocho, y otro diez. La madre les enseñó que a Dios era lo primero que había que querer. Y que al padre nunca le dijeran cuando la vieran llorar, “madre ha llorado”, porque él bastante sufrir tenía por no quedarse a ayudarlos.

Desperté, oí:

Esto me lo dijo en confesión el que tenía diez años.

“Madre llora cuando tú ya no la ves, y no quiere que te enteres”.

Cuando oí esto al niño, él también me vio llorar.

A Dios Le pedí ayuda y esto en el trabajo conté.

EL dueño me llamó y me dijo:

“Quiero que cuando la fragua dejes no sigas el trabajo, y con tu mujer y tus hijos te vayas y cuenta con el mismo jornal que ahora cobras”.

A Dios llamé para que me ayudara y mandó al dueño que de la fragua a mi casa me echara.

Mi casa tuvo grande cambio porque ya pocas horas sin mí estaban.

Yo necesitaba la ayuda que fuera de Dios mandada, que es la que te da la Paz, y ya sirve de Enseñanza.


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