sábado, 18 de septiembre de 2010

Sigue el camino del que Me sigue - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 663-664

En Sueño Profético se vio una calle, que la calle te decía que no era hecha de estos tiempos, tan aprisa, tan modernos. Se vieron varias mujeres, cada una contando lo que Le oyeron al Maestro. Ya sigue una hablando y las demás oyendo:

Un día, cuando el sufrimiento me quitó el sitio de mi paciencia, decidí irme a la calle a dejar de ser mujer buena. Mi marido se envició con la bebida y las mujeres rameras. Éstas le hablaban de mí diciendo que yo no era buena, que mi vida la escondía, pero que era como ellas.

Yo a esta calle la tuve, cuando viví con materia, como pedazo de Gloria en Tierra. Nunca pasé esta calle, y aquel día me empujaban a ir a ella. Fue entrar por la calle y estaba llena de gente. Se abrió como un camino y uno a mí se acercó diciendo: “El Maestro pide que te acerques y que con nosotros llegar te vean”.

Cuando llegué, ya estaba parado y estas Palabras oyeron:

Vente conmigo delante para que todos te vean, te vean los que lleguen a Mí, y los que ya han llegado.

Tú has tenido paciencia, porque en Mí has pensado. Ahora tus familiares quieren llevarte al pecado.

Sigue mujer siendo buena, que Yo mandaré que tu marido odie primero al que de Mí lo retire, y luego odie al que de ti mal va hablando.

Sigue el camino del que Me sigue, y a Satanás ya lo habrás pisado.


Desperté, oí:

Desde este momento cambió mi vida.

Estuve al borde de la locura porque tenía quien me aconsejaba que hiciera mala vida.

Me buscaban y me ofrecían, pero yo los rechazaba. Quería hablar con el Maestro, pero me encontraba sucia por dentro de lo que pensaba.

Ya empecé a seguirlo, y un día cuando iba con Él, él se acercó a los Discípulos y les dijo:

“Cómo pagarle al Maestro esto que ha hecho conmigo”.

“Que mi mujer no sea lo que me han dicho”.

Vente con nosotros y que te vean con sus Discípulos.

Los dos buscaron a Dios, uno para no pecar, y el otro, porque pecó.

Hace falta buen consejo cuando el sufrimiento llegó.


***