miércoles, 15 de septiembre de 2010

El espíritu y el cuerpo - Libro Recopilación - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Pag. 895-896


En Sueño Profético hablaban del espíritu y del cuerpo. Decían:

Estas Enseñanzas son para aceptarlas o para despreciarlas, pero nunca para reformarlas. Esto es vivir un espíritu las dos vidas con el Mando de Dios. El Poder de Dios arroba el espíritu y lo lleva donde no hay nada temporal, donde todo es eterno, donde no aprietas nada, donde quedas sujeto al tiempo del ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75). Esto es cable invisible que lleva luz de un Mundo a otro. Aquí llega el espíritu cuando ya no tiene peso de materia, cuando el hombre ve el cuerpo muerto.

Los científicos deberían estudiar los fenómenos que ven que no son movidos por las manos del hombre, a los que les llaman “Naturaleza”. Que este nombre sí lo admiten, pero no admiten a Dios.

Este contacto, hecho por Dios cuando aún el espíritu puede vivir normal, con el cuerpo, es para que el hombre tenga siempre presente que otra Vida le espera, dándole a esto el nombre que sus estudios quieran. Aunque su nombre es: “Sitio de donde salió el espíritu”, que es Dios. O sitio por Dios permitido sin su Presencia, nombre también dicho por Dios: “Abismo”, “Infierno”, “Lugar donde viven al mando de Luzbel”. Que esto, para el que no quiso a Dios, no es castigo de Dios, es desprecio del hombre al Reino de Dios.

Desperté, oí:

Dios siempre te da el Camino que te conduce a la Gloria.

Dios siempre tiene a un espíritu que te dice: “La Gloria yo la he visto”.

Pero esta Enseñanza son pocos los que la escriben, porque Dios así lo manda.

Son pocos, y en esta medida de Enseñanza, hoy, no existe ninguno.

Que formen un tribunal llamando, para que se presente, al que tenga un caso igual.

¡Pues ninguno acudiría por millones que ofrecieran!

Dios hace arrobo a diario, dejando la carne muerta, para que la Enseñanza les llegue a todos los hombres de la Tierra.

Si el hombre estudiara el cuerpo cuando, estando sano, queda muerto, vería que algo se ha ido sin tener volumen ni peso.

Es el Mando que no mandó y el cuerpo ya quedó muerto.

Pero como el Mando es Dios, vuelve el espíritu a su Reino.

Con la libertad que el permitir de la materia al espíritu mandó, para elegir retorno o sitio sin la Existencia de Dios.

Esto es Dios, y el Mundo de carne es el enemigo del hombre robándole la Salvación.


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