jueves, 23 de septiembre de 2010

Pon a Dios lo primero y no te hagas esclavo de la Tierra - Libro 62 - Te Habla el Profeta - Tomo VIII - Pag. 165-166


En Sueño Profético decían estas Palabras:

La presencia del que Dios elige quita pinchos, cura llagas, agranda alegrías de Dios, y sufrimientos del hombre achica. Los sufrimientos del hombre son querer más y más de todo lo que luego queda en la Tierra. Si es título, ya lo cuelga el que lo hereda, poniendo palabras, que muchas veces él se las inventa, para que vean que viene de grande familia. Otras veces lo que el hombre hace es juntar edificios o cosas de valor, que a veces no puede tocar por su mérito tan grande, y cuantos más siglos pasen el valor será más grande. Estos son los que sufren en la Tierra por querer tener cosas como si la muerte no existiera.

Dijo un espíritu de la Gloria:

“El hombre tiene siempre que tener presente que su cuerpo tiene que morir, tenga el cuido que tenga, bien de alimento o de cariño”.

Antes de dormirse el cuerpo no dejaba de pensar: “¡Qué alegría, Señor, cómo pagarte esta alegría de no poderme dormir y así pensar en Ti!”

Desperté, oí:

Decían en la Gloria: “Pon a Dios lo primero y no te hagas esclavo de la Tierra.

Pon a Dios lo primero y ya vivirás con Paz y cogiendo nota por el bien que has hecho”.

Esta es carrera de espíritu, que es la que este Elegido enseña a los que a ella están unidos.

Los que a ella están unidos, sienten el mismo Amor y el mismo deseo de servir a Dios.


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