viernes, 3 de septiembre de 2010

“El que desprecie al que Yo elijo, que no me llame a Mí cuando mi Poder le haga falta" - Libro 87 - La Palabra del Creador - Tomo IX - Pag. 117-118


En Sueño Profético se oía a Dios Hijo con estas Palabras:

“El que cree en Mí, busca al que Yo traigo a mi Gloria para que le diga lo que es para mi Reino o lo que es para la Tierra”.

“El que creyó en mi Padre, Me busca a Mí”.

“No puedes creer y despreciar ofendiendo, porque el desprecio cierra las Puertas de mi Gloria”.

“El que desprecie al que Yo elijo, que no me llame a Mí cuando mi Poder le haga falta para seguir con Vida Eterna en la Gloria”.


Desperté, oí:

No se merece el hombre que Dios mande estas Palabras a la Tierra.

No se merece el hombre que el Perdón Dios le diera.

Al oír estas Palabras te haces fuerte, pero, te da miedo el pensar lo que te llega, por si a Dios enfadas.

Tienes que pedir a Dios que no ejerzas el pensar que te acompaña.

Decían en el Arrobo:

¿Quién puede decir: “Yo he oído a Dios y a mí me habla”?

Todo se puede decir, pero no cómo es su Habla.

¡Es el Poder que te abraza!

Es un Poder que te obliga a que no calles estas Palabras.

Aunque el Mando es de Dios, al oír sus Palabras, ya no sabes dónde ir para que Esto se cundiera y fuera como la Luna y las estrellas, que nadie duda de ellas, porque saben que existe la Luna y las estrellas y, aunque las tapen los nublados, en el Cielo quedan.

Pues estos nublados para no ver a Dios son las ofensas que el hombre a Dios le manda y la falta de Amor que le hace despreciar estas Palabras.


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