domingo, 15 de mayo de 2011

Amar es buscar dentro del mismo Amor - Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pag. 223-224-225


En Sueño Profético decían:

El espíritu que es de Dios, procura saber de Aquí antes de venir; procura saber para hacer todo sin dudas, para obedecer, para amar y esperar la Llamada de Dios –la muerte en el lenguaje del hombre–.

Estando en un contacto de “Aquí”, recibes esta Llamada como mandato de Dios: sin miedo, sin ira, y sí con dolor; con dolor como la Madre de Dios Hijo aceptó, lo que el hombre hizo y Dios Padre permitió. Así acepta el espíritu que cree y quiere la Gloria de Dios.

Amar es buscar dentro del mismo Amor. Hay quien no busca por temor, por temor de que se encuentre con lo que él nunca amó.

Esto que refiero aquí, fue un día que yo vi a dos, que uno hablaba con alegría y otro hablaba con temor. Voy a contar palabras que se oían de los dos. Estas palabras eran del que tenía temor:

–Yo, cuando pienso en la muerte, me pongo de mal humor; me entra ira, desprecio, y más de una vez pienso: “Bueno..., y ¿para qué he nacido yo? ¡Le tengo un miedo a la muerte! Y es que, pensar que Allí, alguien te tenga que ajustar cuentas... Esto me acuesto pensando, y en buen sueño me despierta: ¿Qué haría yo para borrar –cuando ajustaran las cuentas–, que no saliera todo el mal que hice, antes que muriera? Es horroroso pensar: “Siempre hice cosas a contra que Dios tenía mandadas”

Las palabras del que amaba eran cortas, sin exigir y deseosas:

–Pues yo, a la Llamada de Dios, no tengo miedo, aunque quiera. ¿Cómo vas a tener miedo a aquello que tanto quieras, si yo pienso en la Gloria y digo: Tú dirás cuando quieras, mis cuentas están en blanco”?

Desperté, oí:

Estas dos palabras dice
el que vivía con Dios.

Uno decía: La muerte.
Otro: Llamada de Dios.

Uno, le tenía miedo.
Otro, demostraba Amor.

El que miedo le tenía,
nunca hizo lo que Él mandó.

El que decía “Llamada”,
vivió siempre en oración,
haciendo lo que él mandaba.

Haz vida de Dios ahí,
cuando estés con materia,
que tu espíritu viene Aquí,
sin que le ajusten las cuentas.


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