sábado, 14 de mayo de 2011

Tiene que ser defendida - Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - Pag. 177-178


En Sueño Profético decían:

La Palabra de Dios
tiene que ser defendida
como loba a sus cachorros,
como madre que lleva al hijo en brazos
y quitárselo quisieran:
seguro que lo soltaba
cuando estuviera ya muerta,
seguro que no callaba
porque escándalo no vieran.

Todo esto se defiende,
y Dios quiere que se defienda,
pero la defensa de Dios
tiene que ser la primera.

Dijo uno:

El hombre, cuando llega el punto de Dios, no utiliza palabras de defensa que a Dios le manden Glorias. Mayoría se apartan con su silencio de hacerle servicio a Dios. Éstos no sirven. Éstos son los que Dios les dijo en una predicación:

“El que Me oiga, no guarde mis Palabras, porque mi Padre no Me las da a Mí. Yo las doy y las defiendo. Si no hiciera esto, no era Dios Hijo; y si el que Me oye, calla y no defiende mis Palabras, no es mi Discípulo ni Me sirve para cundir que Yo vivo de Hombre”.

Siguió hablando y puso esta comparación:

“Hay cosas que son pregones y tienen que ser dichas en pregón. Luego, serán cosas secretas que tan sólo sabrá mi Padre y Yo. Pero lo que digo para enseñar, tiene que ir de hombre a hombre”.

Desperté, oí:

No dicta Dios un Mensaje
que ya venga con silencio.

En todos te dice claro
lo que dice el Evangelio:

“Predicad bien mi Doctrina
y vivid mis Mandamientos”.

“Buscad al que esté ausente,
que Yo Vivo Aquí en el Cielo”.

“No os avergoncéis de Mí,
que Soy el Mismo que espero”.


Pues si sabes que hay Dios,
no puedes guardar silencio.

Tienes que decir:
“Verdad, esto es Dictado del Cielo,
que Dios quiere se publique
para que el hombre sea bueno”.

Que a veces abundan malos,
por defectos de los buenos.


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