miércoles, 18 de mayo de 2011

No ama, por seguir la amistad del que a Dios condena - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 116-117-118


En Sueño Profético decían:

Lo mismo que el hombre estudia las reacciones del cuerpo humano, tiene que estudiar las reacciones del espíritu.

Dijo Santiago:

Un día, cuando íbamos con el Maestro, venían a mano contraria unos cuantos hombres, y Pedro quería pararlos, ya que vio a uno que días antes le dijo: “Me gustaría oír hablar al Maestro”. Consultó Pedro con el Maestro, y estas Palabras fueron las dichas por Dios, visto de Hombre:

“Pedro, no es éste el momento, ya que con los que va no Me aman y pudiera que el espíritu de los demás asustaran a éste, por no estar este espíritu lleno de la Gracia de Dios Padre, dada por Dios Hijo. Voy a darte la explicación como se la doy a los niños: “Si vieras muchos hombres que venían preparados con palos para golpearte y tú llevaras las manos vacías, sería de necios el hacerles frente, y aún preparado... Pero si amas a Dios, sólo con decir “¡Dios mío, ven!”, antes que las palabras, llega el espíritu de Dios. Si el que Me quiere conocer Me ama, calla a todos y puede con todos los espíritus que con él venían. Pero no ama, una vez que siempre va con mayoría que calumnian al Hijo del Hombre”.

Desperté, oí:

Conocer el espíritu era no haberle dicho nada, pasar desapercibido como cordero por el lobo.

A pesar de querer Conocerlo, no ama.

No ama, por seguir la amistad del que a Dios condena.

El que quiere conocer a Dios por Amor, no puede seguir oyendo palabras que hagan llorar su Espíritu.

Al que ama y quiere conocerlo, Dios esto responde:

“Ya con querer conocerme, tienes parte en mi Reino”.

Conociendo el espíritu sabes la reacción de la carne.

Aprende a conocer el espíritu, y sabrás cómo tienes que hablarle.

Pedro quedó lleno de la Enseñanza de Dios, y siempre que hablaba a alguno del Maestro, estudiaba su espíritu.


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