viernes, 20 de mayo de 2011

Si has de creer y no amar, más vale que no creas - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag.


En Sueño Profético hablaban del que cree en Dios y no cumple sus Mandamientos, y del que no los cumple porque en Dios no cree.

Uno decía:

Yo fui siempre un gran observador del que amaba a Dios, del que creía en Él y del que el nombre de Dios no le decía nada.

Pues un día presencié una larga conversación de uno que creía y de otro que decía que si él creyera en que había Dios, él sería una persona que intentaría imitar todo lo que dicen los libros que Dios tiene mandados; que lo que él no comprendía era: creer en Dios y no hacer lo que tiene mandado; decir: “yo amo”, y no amar; creer en Dios y no amar ni temer. Esto repetía mucho: “Yo no creo y no cumplo lo que dicen que Dios tiene mandado”.

El que creía en Dios, se veía preocupado de oír al que no creía, ni tenía miedo, ni estaba asustado; lo veía tan normal…. Y él, en cambio, se sentía un hombre avergonzado.

Estando ya terminadas las palabras del que cree y no ama, y del que si creyera, amaría, llegó el que amaba, y hace que éste último ame y ya crea.

Desperté, oí:

A este que no creía
le faltaba oír amar.

Se extrañaba el que creía
y luego hacía el mal
sin descanso noche y día.

Si creían que había Dios,
¿cómo es posible no amarlo?

Si creían en su Poder,
era para vivir asustado.
Si el mar lo separó,
los muertos se levantaron
y las tinieblas se vieron,
¡cómo podían creer
sin cumplir sus Mandamientos?

Éste ya amó y se vio
en cada hecho un santo.

Si has de creer y no amar,
más vale que no creas,
porque Dios se enfada más
con el que sabe de su Existencia.

El que creía, ofendía.
Al que no creía en Dios,
le habla el que mucho ama,
y en la Gloria lo metió.

La razón aquí llevaba,
el que no creía en Dios.

No puedes decir: “yo creo”,
sin hacer lo que mandó.


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