jueves, 26 de mayo de 2011

Profeta y Santo, no se pueden comparar - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 9-10-11

En Sueño Profético hablaban de la Gloria y me explicaban este vivir sin materia.

Decía uno:

Muchos arrobos habrá, hubieron y hay. Pero poder transmitir el vivir de esta Gloria cuando tú vuelves ahí, te hacen falta palabras y síntomas el describir, para explicar reacciones que tú notaste Aquí.

Esto es vivir Aliento del Padre, Creador de todo lo material, y sin principio de este Mundo espiritual y sin fin.

Dios Creador y Gloria que adora; Gloria que adora al mismo Dios, por ser Dios mismo la Gloria.

Aquí no hay lo del hombre, que se trata como el lobo y pierde el inocente.

Aquí todo es inocencia, por ser Presencia de Dios.

Aquí sólo vive espíritu, que fue lo que Dios mandó.

Aquí, Dios forma la carne para dar la explicación, estudio que si hace el hombre,
ve fijo que ésto es de Dios; ésto es, diciendo palabras para dar justificación.

Esta Gloria no la escribe el Santo que sea mayor, como no sea Aquí traído el espíritu por Dios, dejando el cuerpo vacío del espíritu de Dios.

Una vez que Dios arroba, este espíritu es de Dios.

Desperté, oí:

El Santo se santifica,
haciendo caso de Dios.

Pero el Santo ve la Gloria,
cuando la carne dejó.

Puede que vea la Gloria,
que Dios le haga Visión.

Puede que tenga un arrobo,
que también Dios lo llevó.

Pero con todo el que Dios coge,
como Profeta, que es Lugar,
ésto, no den comparaciones,
ésto es para enseñar.

Éste pertenece al grupo
de los Profetas de atrás.

De los que hablaban del Hijo,
antes del Hijo llegar.

Del Lugar que Dios habita,
para de la Gloria hablar.

Profeta es Dios sin Carne,
porque Carne tuvo ya
cuando vino amando
al que Lo mandó crucificar.


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