jueves, 12 de mayo de 2011

Saber superficial - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 155-156-157


En Sueño Profético hablaban Tomás de Aquino, Agustín de Mónica y Domingo de Guzmán.

Dijo Tomás:

El “yo” del hombre lo inutiliza el aprender de Aquí.

Hay más casos de Elegidos por Dios de los que el hombre desprecia por incultos, que los cultos que el hombre pone en la cumbre.

El saber que estudia el hombre, este mismo saber, te hace que no creas en la existencia de Dios. Este saber superficial quiere superar al Saber Divino, buscando siempre: “no…, por esto o aquello…, en el libro tal dice así…, a aquel gran santo le ocurrió distinto…, lo que éste dice no tiene sentido…. Y como punto final, la risotada.

Esto, si el hombre cree que Dios hay, no puede tener esta actuación.

Dijo Agustín:

Domingo y yo te aplaudimos,
porque en las cosas de Dios
no pueden haber comparaciones,
ni cuando Él elige,
ni cuando da el Perdón.

Todo está por Él hecho,
y aquí no va la razón:
el por qué Dios a ésta habla,
y a mí que soy bueno, no.

Ya, con decir que eres bueno
y pedir cuentas a Dios,
dejas de ser bueno
para los ojos de Dios.

El que todo lo está viendo,
lo que es y lo que ocurrió,
¿cómo puedes tú mandarle
a este Grande, Inmenso, Dios!

Si a mí, con lo que pequé,
a su Gloria me llevó,
¿cómo puedes extrañarte
que aquí hable, pecador!

Desperté, oí:

Nunca me extrañé de nada
que viniera de este Dios.

¿Has pensado alguna vez,
que los aires y las aguas
los pudieras detener?

Esto lo haría más fácil
que cuando se deja ver.

Piensa en la comparación,
y no lo verás difícil
que se comunique Dios.

Si para Dios fuera difícil,
quítale el nombre de Dios.

Porque este Dios que tú hablas,
no sería el Creador.

El Dios que yo Aquí venero,
es el Dios sin ningún dios,
es Dios Poderoso y Único,
y grandioso en el Perdón.

Siempre que hablen de Aquí,
di mi mensaje con fuerza,
para que hablen de Agustín.


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