martes, 31 de mayo de 2011

El peso de los pecados te hace que vivas mal - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 105-106-107


En Sueño Profético decían:

Es ponerse penitencia vivir haciendo pecados.

Dijo una mujer:

Yo creo que si cuando estás haciendo mal, pensaras en las personas que hacen el bien, tú ya no hacías mal.

Aquí habla Magdalena
que pecó por no pensar
en la mujer que era buena:

Yo no quería pararme
a pensar en el pecado,
pero sí algunos días
de cansancio de pecado,
porque el pecado pensado,
a veces te pesa tanto,
que necesitas la ayuda
del que no hace pecados.

Pero no son todos los que sirven
para acercarse al pecado,
y quitar, sin él pecar,
aquél del que está pecando.

Hubo quien quiso quitarme
de mi vida de pecado,
pero no tenía fuerzas
de él seguir la vida buena.

Éstos son hombres
que hacen el bien al hombre,
pero les falta la fuerza
de decir: “Si es Magdalena,
yo la quito de pecar,
y Dios yo sé que me premia”.

Cuando yo empecé a pensar
en el que vivía una vida
que a Dios tenía que agradar,
fue cuando me entró ansiedad
de ir y buscar al Maestro,
ya que nadie me buscó
para quitarme de pecar.

Desperté, oí:

Unas palabras buscaba Magdalena
que de pecar la quitaran.

Cuando ya ella no pecó,
buscaba a la que vivía
como antes ella vivió.

Ya se encontraba con fuerzas
de rechazar al pecado,
y a los que no creían
que el Perdón había alcanzado.

Cuando ella fue al encuentro
del que el Perdón le daría,
ya no era Magdalena
a la que todos conocían.

Era una mujer más,
que pecado no tenía.

No tenía, porque Dios,
que de Maestro vivía,
ella Lo buscó llorando,
con llanto de arrepentida.

Bien dichas estas Palabras
que desde la Gloria dictan:

Es ponerse penitencia,
vivir haciendo pecados.

Pues si piensas en la cuenta,
en la cuenta de tus actos,
harás como Magdalena
cuando ya no hizo pecados.

El peso de los pecados
te hace que vivas mal,
por bien que tengas al lado.

No hay penitencia mayor,
que vivir sin esta Paz
que Dios ahí se dejó.

Todo es culpa del pecado
por falta de amar a Dios.

Si hay Amor, no hay pecado,
porque le puede el Amor.

El Amor te desbarata
lo que va en contra de Dios.

MAGDALENA


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