lunes, 16 de mayo de 2011

Estas Palabras se quedan para siempre en la Historia - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 45-46


En Sueño Profético decían:
El hombre llama a Dios, pero no admite que le digan: “yo veo a Dios”. El hombre cuenta de uno que ya no vive con materia, lo que éste dijo de esta Gloria, y a veces hasta se emociona, pero que nadie cuente de Aquí viviendo con materia, que será desmentido, perseguido y calumniado. Esta forma de recibir el Evangelio hay que reformarla; hay que creer, pero amando; y si no amas, teme, porque Dios elige para mandar su Palabra y el hombre publicarla. Si amas, tu Amor lo darás a este Reino. Y si no amas y hablas de Dios, respeta sus Palabras.

Dijo uno:

El que a Dios no respeta, no Lo ama ni cree en su Poder.

Si el hombre pensara en el Diluvio, que tanto habla de él, se ponía de rodillas cuando viera llover.

El hombre ofende a otro hombre que Dios Aquí traiga, ¿qué razón puede poner aquí cuando le lleve Visión y Palabras de este Único Dios? Esta es la única palabra: “No quiero saber de Dios, no quiero que hablen de Dios Vivo”.

Desperté, oí:

A estas Palabras de Dios,
no les echa cemento el hombre.

Estas Palabras se quedan
para siempre ya en la Historia.

Llegaran al fin del mundo
con su aire de valiente.

Llegarán donde este Dueño
quiera que las reverencien.

Si estas Palabras son Dios,
no tendrán final ni muerte.

Tendrán la vida que Dios:
Eterna pero presente.

El que ama manda a Dios su Amor,
para que lean su Palabra.

Y el que no ama quisiera,
que Dios nunca más hablara.

Pero Dios lleva el Camino
que tan sólo Él lo manda.

Si el hombre creyera en Dios,
decía que publicara.

¡Es pena tener Dios
que implorar con sus Palabras!


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