jueves, 19 de mayo de 2011

El que dice “Dios me dice” - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 102-103-104


En Sueño Profético explicaban las formas que hay de creer al Profeta:

Hay a quien le atormenta un mal a la carne, y lo llama como última solución. Otros lo tratan y se rigen por saber material, saber humano. Otros reconocen es movido por algo Sobrenatural, pero tienen a este Lugar en segunda preferencia de lo material. Ya vienen los que lo oyen y no lo obedecen: éstos oyen un pregón sin obligación ni ley que les obligue a cumplirlo.

Todo esto dicho no tiene palabras de defensa. Aquí es falta de creencia en este Poderoso Dios, falta de Amor Divino, falta de Caridad a este Lugar preferido por Dios, por antes este Lugar preferir a Él.

El que cree en Dios y ama, lo impregna este Lugar de esta Gloria, porque Dios espera al pecador y se comunica al que Lo ama.

El que ama, no puede pasar sin el Lugar que Dios visita y toma aposento, y no puede buscar el medicamento y lo último el Lugar.

El que trata al Profeta –nombre puesto por Dios–, no puede ir a mejorar el consejo que de éste salga.

El que sabe es movido por Dios, le da la máxima preferencia que ahí el hombre tuviera para lo material. Los que oyen y no obedecen, es una irreverencia a este Dictado.

Al Santo puedes prohibirle que haga su vida de santidad; al Profeta, no.

El Profeta es normal su vida, y no es normal su vida al Prójimo.

Al Profeta no puedes impedirle que Dios arrobe su espíritu, porque delante de ti es Dios Comunicado, Sello que pone al Dictado.

Desperté, oí:

El que dice “Dios me dice”, éste no puede cambiar su vida porque el hombre así lo quiera.

El que Dios vive en su espíritu, no tiene miedo a la sabiduría del hombre.

El que recibe la Enseñanza con espíritu sólo, es Enseñanza de Gloria.

Este espíritu, sus Palabras son su báculo.

Seguridad que deja para el que ama.

En este Dictado ves que habla Dios y ella calla.


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