lunes, 30 de mayo de 2011

Yo no he puesto número a los que tienen que seguirme - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 225-226-227


En Sueño Profético vi un camino, y dijo uno:

Este camino fue pisado muchas veces por Dios Hijo cuando vivió de Hombre. Por este camino yo vi a sus Discípulos varias veces acompañar al Maestro. Mirabas a lo lejos, y no sé qué era, que ya sabías era Maestro y Discípulos. Ya en el grupo que formaban sus movimientos –y ya digo, no sé–, se veía eran ellos, ellos y su Maestro. Esto de Maestro, cuando se iban acercando, se oía varias veces.

Un día, cuando ya se iban acercando, llegó uno y los paró con sus palabras, que fueron éstas:

–¿Podría yo irme con vosotros los días que no tuviera faena?

Fue uno a contestar diciendo sí, y lo calló el Maestro:

–Yo no he puesto número a los que tienen que seguirme. Yo he venido para que todos me sigan y me busquen. Pero si no amas a mi Padre, no me sigues, ya que este Camino hay que pasarlo voluntario y contento, e ir dejando en el Camino el sufrimiento que da el que a Dios Padre no ama y maltrata al Hijo, que Todo es Un Solo Dios.

Quedó éste un poco sorprendido por las Palabras del Maestro.

Desperté, oí:

Dios Hijo contestó así porque sabía que él creía que ir con el Maestro era un pasarlo bien.

Dios sabía que le cansaría la vida que hacían por Salvar al pecador.

Dios quiso hacerle saber que su Camino era duro por ser de Dios y Eterno.

Que si amaban, lo seguían a Él, haciéndose el Camino de Gloria, por pisar la Tierra Él.

Tienes que amar a Dios tanto que has de pasar el Camino y compararlo al Calvario.

Que el Calvario se repite, por el que a Dios nunca ha amado.

Sigue a Dios sin preguntar, porque Él no dijo número de los que tenían que amar.

El pasarlo bien con Él era, porque el Grande Amor quería sufrir con Él.


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