jueves, 5 de marzo de 2015

¡Cuántos golpes, sin ver manos!

En Sueño Profético decían:

No hay quien le corte el camino al que Dios manda en su Gloria.

Si esto pensara el hombre, tres cosas traería a su memoria: Amor a Dios, remordimiento y vergüenza.

No hay quien le corte el camino, y no porque sea camino llano, que el camino es de pinchos, con fuerza pinchos pinchando.

No tiene el hombre derecho a vivir con todo lo que es de Dios y a Dios estar siempre él negándole. Le niega en dos maneras: primero su Existencia, y luego Le niega lo que Él le deja.

Dijo uno:

Si en Esto no fuera Dios el que le da el “Ve”,
no habría fuerza para llevar este “Ve”. 

Este “Ve” hay que mirarlo
queriendo o sin querer,
con una altura tan alta,
que ya ves que es “Ve” de Él.

Pero para que Él te mande
tienes que Mando querer.

Luego está el otro Mando
que tú no quieres hacer,
porque no es mando del hombre
y ganancias no le ves.

Desperté, oí:


¡Cuántos golpes, sin ver manos,
al que Dios manda le dan
los que no quieren que sea,
esta gran Verdad, verdad!

Y por éstos que no quieren,
hacen duro el caminar.

Y quisieran que el camino
se fuera estrechando más.

Queriendo que el caminante
se volviera para atrás.

Y el caminante,
la cruz la lleva hasta el final.

Luego, que entregue las cuentas
el que la pudo quitar.

Tráete a tu memoria
el Amor a Dios,
y así, el camino acortarás.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Cierre del libro