viernes, 6 de marzo de 2015

Martirio sería dejar de hablar de Dios

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Decía:

El Amor de Dios no te deja si tú Lo amas. El que ama a Dios siente su contacto. El que quiera saber si Dios es bueno, que piense en el hombre cuando el hombre es malo.

A mí no me hicieron más daño,
porque Dios los sujetaba,
los sujetaba en silencio,
y a mí en Amor me avisaba.

Todo el que ame a este Dios,
siente fuego y siente calma,
siente Amor, que sientes fuerzas
y caminas sin paradas,
que si no fuera por Dios,
el caminar se acababa.

No sé que tiene este Amor,
que te salen las palabras
en un orden ya de Dios.
Ellas solas se colocan,
porque quieren que al leerlas,
les oigan entonación.

Este Amor hace que sientas
la fortaleza de Dios.
Y ya que pongan fronteras
para separar el Amor
de este Dios tan ofendido,
que ofensas le dan “más Dios”.

Esta última palabra no quiero dejarla sin aclarar:

A este Dios le da “más Dios”,
la forma de perdonar.

Este Dios, si usara el Dios,
el mundo volvería a empezar.
Pero sería más Dios,
por volver a perdonar.

Desperté, oí:

No me canso,
y martirio sería, cansarme
el dejar de hablar de Dios.

Estas frases yo decía
cuando más gente me oía
la locura de este Amor.

Antes que yo hubieron otros,
porque buscaron a Dios,
porque vivieron deseo
de este contacto con Dios,
porque tenían firmeza
de lo que escrito dejó.

Porque no podían vivir
vida sólo de materia,
porque creyeron Escritos
de otros, sin ser de Teresa,
porque creían en Dios,
un Dios que saben que espera.

Éstos son los preferidos
que Dios trae Aquí a su Gloria,
éstos son los que no viven
sin sentir Amor de Gloria.

Ya puede el hombre ofrecerles
el mundo, si dueño fuera,
pero el Amor de este Dios
no se compara, ni hay fronteras.

¡Ay lágrimas que derrama
aquel que a Dios tanto quiera!

¡Ay lágrimas que se esconden
para que el hombre no vea!

Si Dios las ve sin sufrir,
llanto quiero aunque no vean.

Que en vez de ofrecerle rosas,
yo Le ofrezco fortaleza.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C6