miércoles, 4 de marzo de 2015

La paciencia es el personaje que más almas le lleva a Dios

En Sueño Profético hablaban de la paciencia.

Dijo una mujer:

La paciencia es el personaje que más almas le lleva a Dios. La ira es la que más retira de esta Gloria.

Yo, cuando amanecía el día y ponía los pies en el suelo, decía esta oración:

“Dios, ofendido por los pecadores, que mi paciencia llene tu Reino; que la violencia no llegue a mis manos, porque si llega, ya Te estoy ofendiendo”.

Esta oración enseñé a mis hijos, que cuatro dormían bajo mi techo; los dos mayores, con el padre se fueron a trabajar en las rebuscas, y traían algún sueldo, unas veces más, otras veces menos. Yo nunca quise forzar. Mi marido había estado tiempo solo en sus faenas del campo; meses y meses faltaba, y yo, con lo que trabajaba, me iba arreglando. Una de las veces que vino, el chico, como asustado, se recostaba conmigo y no quería mirarlo. “Hijo, éste es padre, que ha terminado el trabajo, y viene lleno de amor, y con talegos de cuartos”. Le rociaba las monedas y ya empezaba a besarlo. Esta vez decidió que los dos mayores con él se fueran. Tuve grito de alegría, tuve llanto sin sufrimiento, vi mi paciencia premiada por el que todo está viendo.

Desperté, oí:

Aquí te da la paciencia
el premio que “tos” desprecian.

Ésta le pedía a Dios,
antes que nada, paciencia.

Consiguió que el padre viviera
con los dos hijos mayores.

Consiguió que no pasara
más de una semana fuera.

Ya no podía pasar
sin sentarse a la mesa y oír:
padre, acá o allá.

Recibía las caricias
de los chicos y los grandes.

Como amaba mucho a Dios,
les acarreó al padre.

La paciencia y la mujer
eran una misma madre.

Pide la paciencia a Dios,
que Dios ya sabrá premiarte.


***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C3