lunes, 9 de marzo de 2015

Tiempo de Vida Eterna

En Sueño Profético decían:

El hombre cuenta con los años, y los años se van y otros vienen sin contar con el hombre. El hombre ajusta sus cuentas con su lápiz y su memoria y los años borran lo escrito y ya traen otras cuentas.

Este año que se ha ido, o cualquier otro, se presenta en otros que no vivieron lo que de este año cuentan: bien risas o bien llantos; bien deudas o grandezas; separación de familias o unidas que las deja. Todo esto trae el año y todo esto se lleva. Que todo lo que se ha llevado al que entra se lo entrega, y ya lo va repartiendo sin ocuparse de cuentas, ni de viejo ni de joven.

No es el año ni es el tiempo el que pasa ni el que llega, es la vida que si amas te guardas lápiz y libreta, porque sabes que si amas es este Dios el que lleva las cuentas.

Dijo uno:

Es más sencillo vivir adorando a Dios y sin hacer cuentas. Mira al Cielo y, desde Allí, Dios te las manda y aquello que Dios te manda no tiene año pasado ni año que tú lo esperas. Que Dios le puso su nombre “Tiempo de Vida Eterna”, sin que te cuenten los años, ni cientos y cientos de siglos. Aquí es año sin fin y Vida que ya los años jamás cuentan.

Desperté, oí:

El hombre habla de los años como brida de caballo que su mano aprieta y lleva, sin pensar que el año es tiempo que a poquito va llegando.

Y lo malo y lo bueno a todos les va llegando, con sufrir y con alegría.

Pero el año que se fue se llevó todo lo bueno de aquél que bueno fue.

El año siempre va y viene y todo va igual con él. El hombre es el que quiere poner el año al revés y cambiar en su libreta lo que Aquí Mando no es.

Hasta que el hombre no piense que el año y el tiempo no es suyo no vivirá para Dios.

Vive para su libreta y para cálculos vanos, equivocando las fechas.

Cuando el año se ha ido, porque tú le cambies fecha no se va, porque es la vida que sirve a la Vida Eterna.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V