domingo, 24 de octubre de 2010

Aprender a vivir Paz empezando desde párvulos - Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII - Pag. 23-24-25


En Sueño Profético decían:

El que quiere la Paz busca la Gloria. El que la Paz no busca lleva un camino distinto al de la Gloria. El camino de esta Gloria no puede pasarlo espíritus que viven sin Paz, porque ellos mismos la Paz desprecian.

Dijo uno:

Hay personas que, tan sólo con su presencia, te quitan la Paz. En cambio, el que tiene contacto Aquí, su presencia da Paz y aumenta la Paz al que crea que le está disminuyendo. Es aguacero en polvareda, que por fuerza puede el aguacero.

Sin Paz no puede haber pensar ni meditación. El rezo sin Paz tal vez salga, pero un rezo sin valor, unas palabras muy justas, con su medida y con celos. Luego, después de este rezo sin Paz, a pisar la caridad, a dudar de lo de Dios, a no practicar la Paz pensando que Dios la dejó.

Desperté, oí:

Ésta es la primera Enseñanza que se debería exigir:

Aprender a vivir Paz empezando desde párvulos y, según el crecimiento, que la Paz fuera aumentando.

Exigirla donde el hombre estudie o viva de su carrera o trabajo.

Enseñar a colocar palabras que no hagan daño.

Pero para esta Enseñanza no puedes a Dios olvidar.

Tienes que querer Sentirlo, porque Él te está esperando.

Y leer el Evangelio con las Palabras que dijo a los hombres de aquellos tiempos.

Fue la Paz la que dejó y también el Padre Nuestro.

Que aún están sin reforma y Él continúa en su Reino.


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