martes, 19 de octubre de 2010

La enseñanza del espíritu - Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - Pag. 154-155


En Sueño Profético decían:

El que cree en Dios, sabe que su Poder le puede a todo el poder que quiera el hombre poner en la Tierra para hacer daño. El que piense en el Poder de Dios, Amándolo, sabe que agranda las alegrías que bajan del Cielo y achica los sufrimientos que son de la Tierra. Estos sufrimientos, al que los abraza, lo retiran de Dios.

Dijo un espíritu de Dios:

Retiran de Dios, porque no piensan que son perseguidos por espíritus que tienen su sitio en la profundidad de la Tierra. Se le dice este nombre por no nombrar el sitio que quiera romper la Enseñanza de Dios y que con el adelanto se viviera vida de animales. La enseñanza del espíritu debería ser enseñada, porque el cuerpo dice y pregona lo que le manda el espíritu. Si tú estás preparado, conoces si los pensamientos que te llegan son de Dios o de espíritus que la Palabra de Dios no quisieran oír.

Desperté, oí:

Cuando Dios manda alegrías, los espíritus que no son de Dios, quieren quitarlas.

Pero aquí actúa el Poder de Dios, en este Elegido del que Dios trae su espíritu a la Gloria, para enseñar cómo vivir en la Tierra para no perder la Gloria.

Esta Enseñanza quiere Dios que todos la aprendan.

Para que comprendan, que el bien o el mal que hace el cuerpo, es mando del espíritu bueno o malo.

El sueño llegó tarde, y el despertar, temprano.

Si aquí no actuara el Poder de Dios, no podría estar el cuerpo como el del que Dios le da este Mando.


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