miércoles, 6 de octubre de 2010

Fe y Confianza - Libro Recopilación - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Pag. 537-538


En Sueño Profético hablaban de la Fe y la Confianza en Dios, de la forma de pedir y de la manera de aceptar. Decían:

Esto no se puede aprender sin sentir a Dios. Sin sentir a Dios, pides exigiendo, comparando y nunca estando contento.

La Fe y la Confianza te van acortando el camino y te llega la Esperanza y ya está Dios contigo, y vas quitando importancia a los que han hecho del sufrir una montaña.

La Confianza en Dios, el que la ponga, nunca se achica, y siempre tiene a Dios contento, en espera de que le pida y de que conteste cuando reciba.

Dijo uno:

¡Qué pocos contestan con aceptación si les llega lo contrario que han pedido!

¡Qué pocos dicen: “Señor, si Tú lo has querido, por qué no voy a estar contigo. Yo, lo que sí pido, Señor, es que me ayudes a vencer las tentaciones que me vengan para irme de tu Camino”!

Desperté, oí:

Son la Fe y la Confianza, murallas donde se estrella el sufrimiento.

Son algo que anula los malos pensamientos.

La Esperanza es vida dentro y fuera de tu cuerpo.

Dentro, te hace ser fuerte. Y fuera, ya todos lo van viendo.

No hace falta gran estudio –y el mínimo también desecho- para ver que estos Escritos salen dictados del Cielo.


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