domingo, 10 de octubre de 2010

El hombre no tiene Paz ni dentro del cementerio - Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 170-171-172


En Sueño Profético decían:

Desconoce la soledad
aquel que en Dios confía,
y nunca le faltará
esta Divina alegría.

Esta alegría la sientes
poniendo la confianza
en lo que nunca se muere.

Al revés de lo que hacen los hombres, que ponen la confianza en lo que dura tan poco: Una vida por llegar, y al llegar, tú mismo dejas a otro que ya siga aquel camino. Pero algo quitará, por no estar bien conseguido en su forma de pensar.

Este es caminar del hombre:
Una vida edificando
y unas horas derrumbando,
siempre queriendo alcanzar
lo que otro ya ha dejado,
porque le empujó la edad.

Dijo uno:

Dios quiere que el hombre no ignore nada de lo que sirve para el Espíritu y lo que no sirve ni le hace falta.

Dios quiere que el hombre reforme esas enseñanzas, que van anulando a las que les sirven para tener siempre el arrastrado a lo que de Dios te retira. Pues las cosas de la Tierra te absorben, te clavan, o te tiran. Te tiran con una fuerza que sin tú querer, de Dios te alejas.

Desperté, oí:

Confianza en Dios,
alegría permanente.

Confianza en Dios.
solo, ya nunca te sientes.

Y darás el gran valor,
a lo que nunca se muere.

Dios, siempre fueron sus Palabras enseñando a que el hombre conociera:

Esto lo hago para ganar el Cielo;
esto, para perderlo.

Esto, un cumplido
mientras vivo con materia.

Pues las cosas materiales,
mayoría son
campanas que distraen.

Tiene el hombre que empezar
poniendo a Dios primero.

Porque si Lo deja atrás,
como hoy está haciendo,
el Mundo acabará con carne,
y ya, infierno.

El hombre no tiene Paz
ni dentro del cementerio.

Donde el habla no oyes,
y el ciprés guarda silencio.

Pero está lejos de Dios,
y él mismo se pone infierno.


***