sábado, 2 de octubre de 2010

El que no obedezca las Palabras, que no son tuyas, mi Reino tiene cerrado - Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - Pag. 209-210


En Sueño Profético se vio el campo. Era de noche y rápido se quitó la oscuridad con un resplandor grande, con color y brillo de plata. Bajaba como una nube, pero la nube se hizo Imagen con movimiento de avance. Era Dios Hijo y daba grande sonido, que el eco movía el monte. Estas eran las Palabras:

“Si creyeran mi Existencia, por Amor o por miedo, valoraban las Palabras que mi Padre dice en Mí, y Yo dejo en el Espíritu que entró en mi Gloria. El que no obedezca las Palabras, que no son tuyas, mi Reino tiene cerrado”.

Quedó silencio, y otra vez se oye la Voz, que no hacía falta preguntar quién era, por ser Voz Única:

"Cuando veas mi Poder piensa en mi Imagen y cuando veas mi Imagen rompe el silencio, que el silencio es para los falsos profetas".

Desperté, oí:

Todo el movimiento que tenga tu Espíritu, y las ansias de cundir este Caso, hoy único, no te extrañe, que aún es poco.

Tan sólo este ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) era para poner al Mundo en movimiento.

A unos les daría alegría, a otros, miedo, cuando pensaran en la muerte que allí no admiten defensor ni dinero.

No se puede comparar la Voz de Dios Hijo con ninguna, siendo un habla normal.

Es su Eco Divino y de Fuerza de Amor al hombre, que no quiere castigar.

Pero aparta al que lo sabe y no Lo busca.

Cuando el Espíritu llegó al cuerpo es despertar de alegría, pero alegría con sufrimiento.

Y piensas y piensas tanto, que no sabes donde ir, para formar grande escándalo.

Te sientes hasta culpable de que desprecien las Palabras de Dios Hijo y de Dios Padre.


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