domingo, 3 de octubre de 2010

El enfermo leñador - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 26-27


En Sueño Profético hablaban de las virtudes. Decían:

La mayor virtud que para Dios puedes vivir es la Caridad. Esta virtud ya te acarrea otras. Sin esta virtud no puedes tener ninguna virtud para Dios; puede que el hombre crea que tienes alguna virtud, y hasta te adule, pero para Dios no cuenta ninguna. Sin Caridad de Dios no puedes ser hombre bueno.

Aquí cuento un acto de Caridad, con el que hizo un prodigio el Maestro para premiarlo:

Un día que íbamos con el Maestro atravesando un camino para ir a otro pueblo, vimos a un hombre con un haz de leña, que con trabajo tiraba del peso que llevaba sobre sus espaldas. Se paró el Maestro, y todos hicimos corro para acariciar sus Palabras. Dijo el Maestro:

—Aquí vamos a acampar, y este leñador que vive la Caridad que Yo enseño, hoy Me va a servir de parábola viviente.

Dijo el Maestro cuando el leñador pasó por su lado:

—¡Grande llevas la carga! Pero más grande es el Amor que le tienes al Hijo de Dios Padre. Tu Caridad te ha hecho Discípulo mío. Ya, de aquí en adelante, te reverenciarán porque harás prodigios en la carne enferma. Cuando dejes la carga y vuelvas por la tuya, el que la trae, estará curado.

Fue tal la extrañeza que, soltando la carga en el suelo, dijo:

—¿Tú eres Dios, el que tanto a amar está enseñando? ¡Pues aquí me tienes! ¡Manda como si fuera tu vasallo! Antes de que me hablaran de Ti, no sabía hacer el bien sabiendo, pero ya sí. Yo venía con mi carga de leña para el día, y me he encontrado a ese que atrás viene con mi carga. Con esta que yo llevo, andaba unas cuartas y se paraba. Ya le pregunté: “¿Es que lleva una carga grande y la salud chica? Yo tengo grande salud y llevo carga chica. ¿Hacemos cambio? ¡En el pueblo nos vemos! Si me da tiempo, dejo ésta y le quito la mía”. Esto es lo que ha pasado, pero sin nadie delante.

Desperté, oí:

Esta es la Caridad hecha pensando en Dios.

Este hombre piensa en Dios, y Dios está allí delante.

El enfermo leñador, como un día sí y otro no –y más sí que no– estaba enfermo, cuando ya estaba en el monte decía: “Me llevaré el jornal de mañana, por si mañana no puedo levantar el hacha”.

El que quería vivir con la Enseñanza del Maestro, quita el peso al leñador.

Cuando el Maestro le habla, y al soltar la carga en el suelo, ya la soltó sin
trabajo, que todos pudimos verlo.

Dios premia la Caridad poniendo sano al enfermo, quitando peso a las
cargas, y premiando a aquel pueblo.

No había una carne enferma que no recurriera al Santo que Dios Caridad
le premia.

La Caridad que es de Dios se hace aunque no te vean.

Pero está presente Dios, que te compara y te premia.

* * *