viernes, 8 de octubre de 2010

Dios perdona, pero no obliga al pecador que lo busca - Libro 84 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XIV - Pag. 136-137


En Sueño Profético decían espíritus de la Gloria con Mando de Dios:

Piensa que todo el bien que haces, de la Tierra no es, y por no ser de la Tierra, los que lo ven no le dan el valor que tiene. Es un valor que quita sufrimientos en la enfermedad del cuerpo, y el enfermo ya ve normal cómo se va la vida cuando Dios a la vida da llamada, respondiendo con aceptación y en todo nombrando a Dios. Y ya, con este Poder de Dios, el familiar que está al lado de él, sigue su camino, también con aceptación, pero no obligado y sí sentido.

Desperté, oí:

Dios permite, busca y perdona al que el pecado dejó y se presentó con las manos en la frente y las rodillas en el suelo, diciendo: “Señor, si el Perdón no lo merezco, ya mi vida es vivir arrepentimiento e ir buscando pecadores, hablándoles de este arrepentimiento."

Sigo pidiendo por el que tiene en su pensamiento mi nombre, recordando mi gran arrepentimiento. Mandan que diga mi nombre: Agustín de Mónica.

El que quiera el Perdón, que ponga sus manos en su frente y el nombre de Agustín a Dios se lo nombre, pensando que Dios perdona, pero no obliga al pecador que lo busca.

Porque entonces no sería Dios, y haría como en la Tierra hacen los grandes cargos: obligar y despedir.

El Mensaje ha sido largo, pero ha quedado corto para las Palabras que de Dios se oían, queriendo que el mundo cambie, despidiendo al pecado, que es el título del adelanto.


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