viernes, 22 de octubre de 2010

Esto es ser Santo - Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII - Pag. 17-18-19


En Sueño Profético hablaban hombres que cuando estuvieron con materia les dieron el nombre de Santos. Hablaban de casos que a ellos les pasaron. Hablaban de la incomprensión del que no ama, de las maneras de ver de cada uno, del trabajo que pasaron por los dichos que les dieron, de la interpretaciones que hacían hombres de grandes conocimientos, que había veces que sin tú saber nada del saber que ellos tenían te hacían pensar.

-¿Es tan difícil comprender e interpretar todo lo que venga del Cielo? ¿Es tan difícil ser bueno? ¿Es tan difícil amar a Lo que no te exige nada ni te cuesta ningún dinero? ¿Es tan difícil sufrir presentando alegría? Pues esto es ser Santo cuando estás pisando suelo. Yo creo que se sufre más y cuesta más trabajo vivir si no crees en nada de Esto, que tanto extraña ahí.

Ya dijo Juan de Dios:

-Cuando has creído en Dios no te extraña nada de lo que Dios mande ni haga. No te extraña Verlo. No te extraña que mueva montañas. No te extraña que resucite al muerto, como yo presencié y todo el que rodeaba la cama cuando ya retiraban muebles que entorpecían. Pues a mí, sin creer merecerlo, venían las gracias con estas palabras: “Gracias, Juan, por tu Oración. Gracias, Juan, por tus visitas, que siempre vienes con Dios”. Esto a mí me pasó, y qué fácil veía que muchos vivieran como yo vivía.

Desperté, oí:

Yo veía más trabajoso oír lamento y seguir andando.

Yo quería que me siguieran, y a Dios siempre le pedía que lo interpretaran como cosa buena.

Que vieran a Dios a su lado cuando el sufrir les cerrara el camino de los Santos, que la carne quedara sin dolor y que mi Oración la pidieran.

No sé si este fue el nombre que me quedó: Juan de Dios, pero así me conocían.

JUAN DE DIOS


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