viernes, 25 de febrero de 2011

Da ejemplo - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 53-54


En Sueño Profético hablaban de dar ejemplo. Dijo uno:

Siempre le oí a mi padre estas palabras:

Si dices que amas a Dios, antes de decirlo, da buen ejemplo.

El buen ejemplo ahorra preguntas.

El buen ejemplo enseña sin palabras.

Las palabras se dicen fáciles. El ejemplo cuesta trabajo cuando a Dios no se ama.

Cuando se ama, va el ejemplo junto con la palabra.

Cinco hermanos sois, y ¿qué podéis decir de mal ejemplo en esta casa? Tu madre y yo, procuramos que todo se haga con el nombre de Dios por delante.

Esto me lo decía a mí que era el mayor. Dieciséis años tenía. Mis padres trabajaban sin descanso. Yo creo que el Amor que le tenían a Dios les hacía no cansarse. Mi padre era tratante de ganado. Y mi madre tenía un puesto de leche; en la misma casa hacía queso, que mis hermanos, los dos que me seguían, vendían voceando por la calle. Mi madre, siempre, cuando oía contrariedades, decía:

Acepta lo que te venga,
y así achicas el sufrir.

Hay sufrimientos que vienen,
que tan sólo Dios ha de oír.

Acepta lo que te venga,
y da ejemplo en el sufrir.

Siempre vi en mi casa ejemplo,
y consejos repartir.

Desperté, oí:

No cabe duda ni admite
quitar y poner palabra.

No cabe duda, que amando,
amor, ejemplo reclama.

Estos padres te demuestran:
predicar con el ejemplo.

Con padres que a Dios no aman,
hace el hijo el crecimiento
sin saber esta Enseñanza.

Si el hombre da buen ejemplo,
vive vida cristiana,
y le da la palabra adorno
a la vida que éste haga.

El hombre cree que el ejemplo
no le hace falta a la palabra.

Da ejemplo, que te conozcan,
y sabrán si a Dios Lo amas.

Porque la palabra sola,
no puede enseñar palabra.


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