lunes, 21 de febrero de 2011

Ese mal terrible de la desconfianza - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 231-232


En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios. Decían:

Cuando falta Confianza, antes ha faltado Amor. Dios, al que Lo ama, no lo deja caer en ese mal terrible de la desconfianza.

Dijo uno que mucho amó:

Nunca desconfié de Dios cuando mi vida en la Tierra. Y si contara todo lo que el hombre me hizo para que sufriera, no comprenderían como seguía amando, porque para comprenderlo tienes tú que amar igual. Pues con todos los contratiempos que tuve por culpa del hombre, nunca perdí la Confianza en Dios. Seguro que Él sufría más que yo; seguro que Él sabía que iba a la condenación. Pero Dios, sus Palabras son sin movimiento; te da Libertad y te da Gloria, que ahí puedes vivir Gloria o Libertad; Aquí sólo Gloria.

Yo siempre decía: “Si el mal me lo ha hecho el hombre, ¿por qué culpar a Dios?”. Y si el sufrimiento viene de Dios: o no hay sufrimiento o no amas a Dios. En este sufrimiento, si amas, más confianza te hace que tengas, porque ya no es sufrir del hombre, es sufrir de tu materia, que puede que sea gozo para tu espíritu y gozo para esta Gloria.

¡Son cosas de tanta hondura las cosas de Gloria en Tierra, que esta hondura tan sólo la puede buscar el Amor que a Dios Le tengas!

Desperté, oí:

El hombre, a Dios siempre culpa
de lo que otro hombre mal le haga.

El hombre culpa a este Dios,
porque no piensa y se para:
Dios nos dio la Libertad,
y Dios respeta sus Palabras.

Yo he perdido la Confianza en Dios,
no es palabra del que ama.

Porque siempre el mucho Amor,
mucha Confianza manda.

La Tierra y el poco Amor,
llevan a la desconfianza.

Pero amando, nunca dudas
de aquello que si te pasa,
te pasó porque Dios supo
el mal que sería mañana.

Que por mucho que te expliquen,
no entiendes si a Dios no amas.

Al que ama no le hace falta
que le expliquen con palabras,
porque en viniendo de Dios,
“Amén”, siempre es la palabra.


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