sábado, 12 de febrero de 2011

El fracaso del hombre - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 127-128


En Sueño Profético decían:

Es pensar, y sufrir, que el hombre no busque donde hable Dios.

Dijo uno:

Yo creo que el hombre siente miedo cuando le dicen: “Yo veo a Dios”. La mayoría cambian de tema sin hacer más preguntas y se retiran del Comunicante ofendiéndolo, bien de palabras, bien en silencio. El hombre tendría que pensar que todo lo de la Tierra va de Aquí, que nada puede ocurrir sin pasar antes por Dios. El hombre no inventa nada ni manda en nada, ni tiene poder sobre su mismo cuerpo: un simple dedo que un día quede sin movimiento, no puede mandar que le haga servicio, ni con palabras ni con castigo que al dedo le diera; ese dedo no lo haría volver a su normalidad nada más que Dios.

Pues si el hombre estudiara el Poder de Dios, Lo buscaría para todo pedírselo, para no mover un pie sin mirar al Cielo. El hombre actúa al revés, haciéndolo todo sin consultar con Dios; sin querer saber de Dios, por si Dios hubiera. Aquí demuestra, primero, no amarlo. Y después de no amarlo, no quiere que de Él le hablen, por temor.

¡Que espere este Dios Hijo, este Dios que vieron de Hombre, este Dios que primero fue conocido como Dios Padre, que desde que hizo el mundo ya eran Tres y sólo Uno!

Desperté, oí:

El fracaso del hombre es por creerse él poderoso.

Siempre lo verás queriendo prescindir de Dios.

Siempre le verás miedo a que le confirmen que Dios está Vivo, que Dios lo tiene presente.

Que sabe el que Lo adora y el que desprecia su Gloria.

Que sabe el que pregunta: “Dime, cuéntame, ¿cómo es el vivir de la Gloria?”.

Éstos son los hombres buenos, los hombres que Dios los premia sintiendo vivir la Gloria.

El hombre oculta a Dios, y Dios alarga la Historia.


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