miércoles, 23 de febrero de 2011

No sabe más de Dios el que más sabe, sino el que más ama - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 219-220


En Sueño Profético decían:

“No sabe más de Dios el que más sabe, sino el que más ama”.

Estas Palabras fueron dichas por Dios Hombre en un Sermón, donde todos oyeron estas mismas Palabras:

“No sabe más de mi Padre el que más saber tenga de Tierra, sino el que más ama. Puede que el rudo enseñe de mis Palabras al que sabio se crea en la Tierra. El que se cree que sabe y se retira de mi Enseñanza, ya ve el que ama, que no sabe. No hay saber sin conocer lo que dice en Mí mi Padre”.

Y señalando a uno de sus Discípulos, de los que el hombre tenía como gañanes, dijo:

“Uno de vosotros puede enseñar al hombre que más sabe, pero que no conoce el vivir de mi Gloria”.

Y terminó el Sermón con estas Palabras:

“El saber de la carne queda enterrado en tierra, el del espíritu es Sabiduría para enseñar a los sabios de la Tierra”.

Desperté, oí:


Es atrevido creerse que sabes,
cuando tu saber sea corto.

Cuanto tú pienses y digas:
de allí del Cielo,
en verdad, todo lo ignoro.

Yo sé que Allí hay un Dios,
lo sé porque lo dijeron.

Lo dijeron hombres buenos,
que yo les pondría de apellido:
“buenos, pero analfabetos”.

Esto es lo que piensa el hombre
que se siente saber vano.

Éste es saber sin Dios,
aunque a Dios quiera engañarlo.

Aquel día fue el Sermón
dedicado a hombres sabios.

Y Dios quiso que a los rudos,
los fuera el hombre buscando.

Y ya el sabio de la Tierra,
que sea sabio, pero amando.

Si no pone lo primero,
lo último Aquí dictado,
que no pregone el saber,
que ya está tierra esperando.

Del Saber de Aquí del Cielo,
nadie te quita este Mando
de Enseñanza de su Reino.

Por mucho que ahí te den,
creyendo que tú más sabes,
otro tuvo ese saber,
y después habrá millares.


***