lunes, 28 de febrero de 2011

La Luz de Dios - Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - Pag.132-133


En Sueño Profético decían:

La Luz de Dios te alumbra aunque estés a oscuras. La Luz de Dios alumbra al que Luz quiere.

Dijo uno:

Hablemos del que la Luz de Dios lo alumbra. Son estas personas que aquí nombramos: la que no le atormenta el espíritu del mal; la que en la contrariedad siente el consuelo de Dios; la que pide a Dios porque sabe que recibe; la que nunca dice: “Señor, óyeme”, por creer enfadar a Dios, porque tiene la certeza de que antes de pedirle ya lo tiene concedido, porque sabe que Dios espera que tú Le pidas porque Él quiere darle a sus hijos.

No hay espíritus de Dios que vivan en las tinieblas y caminen en la oscuridad. Dios manda la Luz en sus Palabras, y ya puedes cerrar los ojos, porque te alumbra el Espíritu de Dios en tu materia. La Luz Divina no le falta al que quiere que Dios se la mande.

Hay ciegos que le dan el color de las cosas al que vista tiene, y quitan oscuridad, dando Luz al que Luz no tiene, aunque tenga el Sol delante, porque la Luz desconoce.

Todo es Misterio de Amor de este Dios, al que no ama el hombre; todo es saber vivir, sabiendo que Dios puede poner la noche con sol, y el día dejarlo en noche; todo es pensar en Dios, y ya, resplandor te viene.

Desperté, oí:

Si piensas en las personas
que viven con esta Luz,
ves claro lo de esta Gloria.

¡Qué verdad con más Poder,
que el ciego viva con Luz,
si este ciego a Dios adora!

¡Cuántos ciegos tienen Luz
de noche y a cualquier hora!

¡Cuántos ves cruzar la calle,
que al que a oscuras va, le asombra!

El hombre dice enseñanza.

Enseñanza puede ser
cuando la Luz no le falta.

Pero el ciego es que ve
con la Luz que Dios le manda.

Que es la Luz que no hay tinieblas.

Si vives sin Luz de Dios,
nunca verás los colores
del mismo color que son.

Y cuando cruces las calles,
cambiarás de dirección.

Porque la luz de tus ojos
no llevan la Luz de Dios.


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