domingo, 13 de febrero de 2011

No es lo mismo "veo a Dios", que decir: "Dios me está hablando" - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 37-38-39


En Sueño Profético decían en muchas voces:

“Quiero a Dios Padre,
quiero a Dios Hijo,
y quiero al Espíritu del Padre,
que todo es el mismo Dios”.

“Quiero rogar por los vivos”. Esto lo decían otras voces al terminar las primeras.

Explicaban las adoraciones que tenían a este Reino. Explicaban el gozo del espíritu sin pecado; el sufrir del espíritu que tiene contacto con lo sobrenatural; la resistencia que le ponía el pecador a este espíritu.

Hablaban de cómo el hombre quería darle preferencia a lo que va en contra de Dios; de cómo el hombre intenta pisar el Coto de Dios: Veda que Dios le pone al que no es suyo.

Explicaban para el espíritu, y para el espíritu y la materia. Decían:

Esto es Enseñanza sin Mensaje. Y esto, Mensaje para Enseñanza. Todo lo escrito es para el hombre. Y la Enseñanza de espíritu es para el Elegido por Dios, Enseñanza de la Gracia Divina, Visión que sólo ve el que Aquí vive o Dios trae para que piense lo que el hombre tiene olvidado, para que el hombre que ama no deje que el que no ama, cambie las cosas de Dios.

Desperté, oí:

¡Qué grandeza el que oiga
hablar en Tierra de Gloria!

¡Qué “Quiero a Dios Padre”,
dicho por espíritus de Gloria!

¡Qué adoración a los vivos,
para que nunca sean muertos!

Debería, el que ama a Dios,
no poder cruzar palabra
sin defender la razón.

Esta razón se ve clara,
porque no hay quien viva Gloria
si de la Gloria callara.

El que Dios entra en su Reino,
transforma al que con él habla.

No es lo mismo decir “veo a Dios”,
que decir que Dios me habla.

El verlo, Lo puede ver,
el que limpia tenga el alma,
y Lo busque en el mar,
en el aire y en la montaña.

Que son bravuras que Dios
no le deja al hombre el mando.

Pero decir “me habla Dios”,
es Dios el que va empujando
a que busque al Lugar
el que de Dios vive hablando.

El hombre puede decir:
“¡El no oírlo no es pecado!”,
pero Dios contestará
a la hora de juzgarlo.

No es lo mismo “veo a Dios”,
que decir: “Dios me está hablando”.

Esto me dicen que es como la grabación de unas palabras.


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