miércoles, 9 de febrero de 2011

Día y noche eran día - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 11-12


En Sueño Profético decían:

Dios Hombre –y “Nuestro Maestro”–, repetía insistentemente: “Id por todos los rincones del mundo”. Estas palabras eran para nosotros. Y “Por vuestras obras verán que sois míos”, Él quería que vieran a Cristo en cada uno de los Once.

Había quien nos conocía por la forma de caminar. Llevábamos un caminar cansado, contento y ansioso de que conocieran las Palabras de Dios Hombre.

Desperté, oí:

Faltábamos a las exigencias del hombre, pero cumplíamos el Mensaje de nuestro Maestro.

Este caminar, Dios, a todos nos encomendó, pero Dios sabía que los menos aceptarían.

Para aceptar la Voluntad de Dios, tienes que estar muy lleno de Dios.

De este “lleno” tienes que llenarte tú.

Cuando conoces al Profeta, te llenas sin trabajo.

Para nosotros, los Once, día y noche eran día.


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