viernes, 4 de febrero de 2011

Tu presencia sana al espíritu - Libro 7 - Investigaciones de la Verdad - Tomo I - Pag. 263-264


En Sueño Profético vi una cama con un niño enfermo y al Señor de espaldas para la entrada de la habitación. Cuando llegué yo a la cama, el Señor desapareció y el enfermo se ponía contento. Esto lo vi en cuatro o cinco habitaciones distintas.

Y dijo uno:

Tu presencia sana al espíritu, le sirve de medicamento y lo pone en comunicación con esta Gloria; domina la carne, quitándole dolencias; y prepara al espíritu para que venga contento a la Gloria, haciendo muchas veces que el espíritu siga dando vida a la carne, quedando unidos largo plazo.

La presencia del que Dios habla en él, salva al espíritu, de la condenación, cuando el enfermo quiere ser perdonado.

El que va a soltar la materia, oyendo hablar al Comunicante, ya va seguro a la Gloria de Dios, facilidad que apercibe con el trato de éste.

Dios está en todas partes, pero en el enfermo y en el necesitado espera que lo vea el Comunicante o el que a Él ama y quiere ir, y Dios lo manda.

Desperté, oí:

Dios está en el que Lo ama y Lo necesita.

Y cuando llega el que a Dios ama, a Dios respira.

Dios espera hasta que tú llegas.

Dios estaba allí, pero como tú estabas arrobada, dos Dios no podían estar.

Dios se fue para que tú vieras que donde entras tú, Dios llega.

Si desprecian tu llegada, es a Dios al que maltratan.

El sí o el no, es a Dios.


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