lunes, 18 de abril de 2011

Consolar al afligido - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 159-160


En Sueño Profético decían:

No hay tiempo mejor empleado que el tiempo que gastas en consolar al afligido y quitar que hagan pecados. Estos dos servicios son sólo para el espíritu, y luego ya recibe el bien la materia.

Un día Le oí al Maestro decir:

“Si evitas que uno peque, puede que no pequen muchos. Y si consoláis al afligido, también podréis evitar que peque. El consuelo de palabras, te hace que sientas a mi Padre, y ya huye el mal espíritu. El espíritu del mal procura hacerse amigo del que el sufrimiento lo atormenta, para ofrecerle las palabras y acción que el hombre hace en contra de mi Padre. Pero Yo que soy el mismo Dios Padre, quiero enseñaros a que conozcáis el vivir de vuestro espíritu, para que no seáis atormentados. Esta Enseñanza de hoy, sea cundida diciendo que ha sido oída de Mí”.

Esto lo dijo el Maestro porque al pasar por una calle que era de poco paso, se oyó a un hombre con unos lamentos ya sin fuerza pero con pena. Mandó el Maestro a uno que le preguntara y que se quedara a consolarlo, ya que el Maestro sabía su sufrir. El que mandó el Maestro le dijo: “Maestro, prefiero seguir contigo para aprender y luego buscar al pecador. Después de esto habló el Maestro, y ya todos pidieron Perdón.

Desperté, oí:

Ya quedaron enterados de que un afligido puede ofender a Dios, tan sólo con pensar en el sufrir o en el dolor.

Si no estaba amando
cuando el dolor le llegó,
fácil hace los pecados.

Y ya le viene al pensar
lo que nunca había pensado.

Ya se acuerda de buscar
lo que tuvo despreciado.

Y se encarga Satanás
de que tires para el lado
del que te pueda decir:
¿qué importa vivir pecado?

Dios enseña al que no peca,
que aprenda y vaya enseñando
que amando mucho a este Cielo,
nunca pensarás pecados.


***