miércoles, 27 de abril de 2011

Piensa dos veces al día, que te tienes que morir - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 155-156-157


En Sueño Profético decían:

Nadie se para a pensar en el poco tiempo que vive ahí, para portarse tan mal. Si pensaran que esa vida termina antes que empieza, procurarían hacer el bien.

Esto lo decía mi abuela:

No hay quien ame a Dios y no haga vida buena, lo mismo que no hay reloj que no te marque la hora en la risa y en el dolor. Estas son cosas tan justas, que no tienen “sí” ni “no”. En esto, el gran talento, silencio pone. De estos refranes, a mi abuela, siempre le pedían copiados. Tenía una seguridad para guiarte en consejos, que le temían los letrados, los pocos que había en el pueblo. El consejo que te daba, tenía firmeza de roca. Decía, que cada día que amanecía, inclinaba sus rodillas y al Rey del Cielo le pedía: “Tú dispones de mi vida”. Esto lo empezó a decir cuando tenía 14 años. Su consejo era: “Piensa que te tienes que ir de esta casa –vida material–, donde todos son tus hermanos, y que en la Casa Eterna está el Padre de todos, y te pide cuentas”.

Esto ya lo dice el nieto:

“El que hace mal ahí,
es porque no sabe fijo
que Aquí tiene que venir.

¡Es pena que los Santos
tengan tanto que sufrir
para quitar pecadores
que Aquí no podían venir!”.

Desperté, oí:

Deberían poner letreros
en las esquinas y en las calles,
para que todo el que pasara
fuera leyendo estas frases:

Piensa dos veces al día,
que te tienes que morir,
pues pensando dos “na” más,
fijo te vienes Aquí.

Hay quien no piensa en la muerte,
“pa” seguir haciendo mal.

Pues pensar es de provecho,
y te quita de pecar.

Hay a quien no le hace falta,
pero nunca está de más.

Pues si piensas por Amor,
estás en la Gloria ya,
y si vas a hacer pecados,
el pensar, te quitará.

Ama y piensa en la muerte,
que tendrás Eternidad.


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