sábado, 30 de abril de 2011

Es sencillo el ser bueno - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 145-146-147


En Sueño Profético decían:

El ser bueno, quita trabajo. El ser bueno, da descanso. Esto, no tienes nada más que ir comparándolo:

Hombres buenos: la vida les da descanso. Y hombres malos: los ves con grande trabajo del mal que llevan por dentro, y viven en la agonía de su espíritu endiablado. Estos hombres son llevados siempre por un consejo interior que les empuja a que sean dañinos, bien con padres o con hijos. El ser malo arrastra un trabajo y una separación de Dios. El ser noble y darse al Prójimo, ya es ser hombre de Dios, hombre que vive con Paz, hombre que huye de los alborotos mundanos, hombre que sus palabras van envueltas en Amor de Aquí de Gloria, hombre que mira todo lo que aprecia el hombre como una cosa mentira, porque a todo lo que acaba no le va la verdad, le va la palabra mentira.

Ya pasó lo de este año, si nada has hecho para Aquí Arriba, dalo todo por borrado y di: “Todo es mentira”.

En cambio, el hombre bueno, vive vida sin trabajo, tranquilo y sin desasosiego, sin temor cuando Dios diga: “Entrada tienes en mi Reino”. Todas estas ventajas tiene el hombre que sea bueno.

Desperté, oí:

Es sencillo el ser bueno,
al revés que el hombre piensa.

Es sencillo practicar
el Amor y la Paciencia.

Esto da tranquilidad,
y te haces hombre bueno,
para al malo enseñar.

Al hombre bueno le falta
que pregunte al Elegido.

Y el Elegido lo enseña
a buscar hombres que viven
sin pensar en su conciencia.

Haciendo vida que acaba
y que Aquí nada le cuenta.

El hombre que es malo,
vive vida dura
de trabajo y de conciencia.

Aunque él crea que vive
su vida de fiesta en fiesta.

Vale más ser hombre bueno,
porque trabajo no cuesta,
y vives vida de verdad.

El malo vive mentira,
porque la vida que cree
es luz que da una cerilla.


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