domingo, 3 de abril de 2011

Valor de arrepentimiento - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag.61-62


En Sueño Profético decían:

Estando un día reunidos con el Maestro, llegó uno y preguntó:

–¿Todos sois Discípulos de Dios Hombre? –pues a Dios Hijo no conocía–.

Contestó el Maestro:

–Todos menos uno. Ellos me obedecen a Mí, y Yo a mi Padre.

Intentó este visitante besar la Túnica del Maestro, y más rápido le dijo:

–El beso lo ven todos, pero lo más hermoso es a lo que vienes, y esto tan sólo lo sé Yo. Vienes a unirte a éstos, para tú también decir: “Soy Discípulo del Maestro”.

–Sí, a eso vengo, y a nadie he dicho nada. No sabía si con lo que pequé, ellos querrían aceptarme.

–Ellos aceptan, porque Yo les he enseñado que busquen a pecadores que quieran ser perdonados. Y si tú vienes a unirte, ya te olvidas del pecado y buscas a pecadores que quieran ser perdonados.

Mientras tuvo este diálogo, quedamos todos en silencio. ¡Qué Palabras se oían, dichas por este Maestro! Recibíamos una clase en cualquier sitio o momento. Explicaba con Palabras, y amaba con su Gesto.

Desperté, oí:

No dejó que le besara,
la Túnica, este Maestro.

Era un valor muy chico,
para el valor que tenía dentro.

Dentro llevaba el valor,
valor de arrepentimiento.

Cuando regresó a su casa,
ya no importaba decir,
vengo de pedir perdón
a ese Dios que por ahí
va salvando a pecadores,
como me ha salvado a mí.

Si te sientes pecador
y valor llevas por dentro,
este valor ya te sirve
para que busques al Maestro.

¡Qué alegría y qué contento,
cuando te vengas Aquí
y puedas decir, Maestro,
antes Te busqué yo allí.


***