En Sueño Profético decían:
Estando un día reunidos con el Maestro, llegó uno y preguntó:
–¿Todos sois Discípulos de Dios Hombre? –pues a Dios Hijo no conocía–.
Contestó el Maestro:
–Todos menos uno. Ellos me obedecen a Mí, y Yo a mi Padre.
Intentó este visitante besar la Túnica del Maestro, y más rápido le dijo:
–El beso lo ven todos, pero lo más hermoso es a lo que vienes, y esto tan sólo lo sé Yo. Vienes a unirte a éstos, para tú también decir: “Soy Discípulo del Maestro”.
–Sí, a eso vengo, y a nadie he dicho nada. No sabía si con lo que pequé, ellos querrían aceptarme.
–Ellos aceptan, porque Yo les he enseñado que busquen a pecadores que quieran ser perdonados. Y si tú vienes a unirte, ya te olvidas del pecado y buscas a pecadores que quieran ser perdonados.
Mientras tuvo este diálogo, quedamos todos en silencio. ¡Qué Palabras se oían, dichas por este Maestro! Recibíamos una clase en cualquier sitio o momento. Explicaba con Palabras, y amaba con su Gesto.
Desperté, oí:
No dejó que le besara,
la Túnica, este Maestro.
Era un valor muy chico,
para el valor que tenía dentro.
Dentro llevaba el valor,
valor de arrepentimiento.
Cuando regresó a su casa,
ya no importaba decir,
vengo de pedir perdón
a ese Dios que por ahí
va salvando a pecadores,
como me ha salvado a mí.
Si te sientes pecador
y valor llevas por dentro,
este valor ya te sirve
para que busques al Maestro.
¡Qué alegría y qué contento,
cuando te vengas Aquí
y puedas decir, Maestro,
antes Te busqué yo allí.
***
Verdaderamente, Dios tiene sed de almas arrepentidas.
ResponderEliminarDIOS siempre espera al pecador.Esto nos da fuerza para buscar ovejas perdidas.
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