domingo, 24 de abril de 2011

El que cree y no ama, persigue - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 140-141-142


En Sueño Profético decían:

Persigue más el que cree y no ama, que el que no cree.

Dijo uno:

Yo oí un día al Maestro hablar enseñando a conocer al que menos Lo amaba, al que no creía que era Dios y al que rechinaba los dientes para que no fuera el Hijo del Hombre. Aquí, otra vez, refiero sus Palabras:

“Veréis que Me persigue más el que sabe que soy Dios, que el que no lo cree. El que no lo cree, lo verá en mi Resurrección. Y el que no Me ama, no querrá que resucite. También veréis a los fariseos y a los hipócritas hacer como que sienten los golpes que me da el obediente a Satanás. Conoceréis a los cobardes porque hablarán de Mí según al que tengan delante; os preguntarán por mi Reino como ladrón que se esconde. Esto, si no lo aprendéis, no sabréis conocerlo”.

Desperté, oí:


El que no cree en Dios, no persigue nada de Dios.

El que cree y no ama, hace daño.

El que se oculta para cundir la Palabra que oye de Dios, ocúltate tú de él.

Dios enseñaba para que no fueran engañados los que en Él vivían.

Estos que oían, amaban, no callaban y conocían a los que Dios les descubría.

El que cree y no ama, persigue.

Persigue, se descubre y se condena.

El que persigue la Palabra de Dios, disculpa a Dios no le llega.

Tiene más Perdón un momento de acción, que una vida de persecución.

Ama, y Dios te enseñará a que conozcas al que dice que ama.


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